Hacia ya días que no me sentaba a ver una película, cansado de sentir que había perdido 2 horas pudiendo haberlas aprovechado en ver 2 episodios de cualquier serie actual…………que hoy en día hay muchas y muy buenas. Tarde o temprano sabía que volvería a disfrutar del bello arte de tumbarme en mi sofá y dejarme llevar por las historias que en el cine nos cuentan. Y tenía que volver con una película francesa. ¡Que gran acierto!.
El primer día del resto de mi vida es la típica película que e va contando una historia acerca de gente cotidiana, con sus alegrías y sus tristezas. La vida misma. No hay artificialidades ni nada que se le parezca. Sólo personas y sentimientos. Todo perfectamente mostrado, perfectamente narrado, con unos actores naturales. Se pasan 2 horas y uno se ha dado cuenta de que ha sufrido con ellos y ha vibrado con sus momentos felices. Realmente me ha llegado. Poco más se le debería pedir a una película que transmitir al espectador todo aquello que te narra. Sin duda ésta lo consigue.
Visto el film uno se pregunta que tendrá el cine que hacen nuestros vecinos y que nos falta a nosotros para que hay esta diferencia abismal. Aquí cualquier intento de hacer algo parecido hubiera acabado en fracaso total………….quizás por los actores sobreactuados interpretándose a sí mismos en vez de a su personaje, quizás el orgullo de unos directores ensimismados en su propio ego, quizás que vivimos en un país carente de un pensamiento de que el buen hacer siempre es mejor y dejando de mirar al espejo del fast-food americano.
En Francia quizás su ego les ayuda a creer en si mismos y no miran en el espejo de una sociedad podrida hasta la médula como la americana y todos sus clichés. Quizás sea el momento se sentarse y ver películas como esta bajo la cual todos podemos vernos reflejados de alguna manera.
Una nota de 8 sin dudarlo. Vedla si podéis y si estáis preparados para dejar de lado la espectacularidad y saber apreciar lo “normal”.
Un saludo.